• Eduardo A. Saldivia

Certificados de emisión responsable

Uno de los logros más destacados que tuvo la Cumbre de Cambio Climático en noviembre de 2021 es que se reglamentó el artículo 6 del Acuerdo de París. Una manera concreta de terminar con el greenwashing, esa lavadita de cara verde en la que muchas compañías se tientan de caer.


El conocido rulebook define los mecanismos que enmarcan a los mercados de carbono y termina de ordenar la contabilidad para que entre países puedan intercambiarse seriamente bonos verdes. Así, por ejemplo, Colombia puede obtener una rentabilidad por los servicios ambientales que presta, permitiéndole a empresas chinas apadrinen sus bosques.


Es un dato relevante que el único estado subnacional que estuvo participando de estos avances en Escocia fue el gobierno de Misiones. Nuestra provincia se sentó a la mesa junto a los países miembro de Naciones Unidas interesado en los avances sobre este tema, prestando especial atención a los mecanismos para reducir las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal, REDD.


Actualmente muchas empresas, que cuentan con los recursos y la tecnología, ya han empezado -por su propia voluntad- las diferentes etapas para la descarbonización tanto para sus procesos de fabricación, como para sus productos finales. En particular, las industrias que tienen la mirada atenta de la opinión pública sobre ellos, como lo son las mineras y las petroleras, que no van a esperar a que el gobierno local los obligue a volverse carbono neutrales.


Una de las primeras empresas que avanzó en reducir sus emisiones de carbono al máximo posible en todos sus procesos, y hoy ha llevado su contaminación al mínimo, es British Petroleum. La empresa de bandera inglesa ahora está a la búsqueda de bosques compensadores que secuestren de la atmosfera ese mínimo que ya no puede evitar contaminar.


Como el nuevo rulebook lo permite, unos países pueden ayudar a otros a cumplir con sus metas de cero carbono, y la firma londinense se interesó en los bosques argentinos para lograr sus objetivos, en especial en los bonos verdes de la selva paranaense misionera. Pero estas negociaciones no prosperaron, podría haber sido polémico que Argentina termine dedicando más recursos naturales para que Gran Bretaña crezca. Aunque en este caso al menos pagarían un justo precio por ello, los recursos naturales argentinos que hoy sirven al Reino Unido en el Atlántico Sur no significan ni un centavo de ingresos a nuestro país.


Sin embargo, este interés internacional motivó a la provincia a formalizar sus expectativas. El primer paso fue auditar lo que Misiones tenía para ofrecer en el mundo para poder ingresar al mercado de carbono, tarea encomendada a la consultora Verra, de Washington. Un grupo de profesionales dedicados a certificar y definir estándares para homologar los procesos, atendiendo siempre a los mecanismos REDD.


Y en una instancia siguiente, en la pasada cumbre, nuestra provincia pudo firmar el acuerdo con la firma Mercuria de Suiza, especializada en los negocios vinculados a la energía que se encargara de comercializar los Certificados de Emisión Responsable, nombre que se le dió a los bonos misioneros. Este acuerdo histórico le permite a Argentina, y en particular a Misiones, ofrecer al mundo sus servicios ambientales en busca de ingresos legítimos.


Pero lejos de terminar capturando con nuestros bosques la contaminación ajena, es muy posible que Misiones termine vendiendo sus bonos verdes a industrias en Argentina que también ya han cumplido todos sus procesos de descarbonización a conciencia y necesitan bosques compensadores. En este caso, se estaría avanzando en negociaciones con Phoenix Global Resources, una de las firmas socias de YPF. Ambas, hoy están trabajando juntas en la explotación récord de los pozos de Vaca Muerta, en Neuquén.


Como conclusión, de concretarse este acuerdo, los bosques nativos misioneros se volverían en protagonistas para convertir en sustentable, de una manera computable y concreta, a la industria argentina. Acercando aún más a nuestro país a cumplir con los NDC, las contribuciones nacionales que Argentina está determinada a hacer para enfrentar al Cambio Climático. Tema del que nuestro país deberá rendir cuentas en la cumbre del año que viene.


Pero, en especial para los misioneros, esto significaría el desembarco definitivo de los fondos no reembolsables que la provincia necesita para cuidar nuestros bosques -cuna de los pueblos originarios- y equiparlos del personal y la tecnología necesarios para llevar a cero la deforestación. En definitiva, fortalecer a largo plazo la preservación de nuestro monte nativo.

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